Teletrabajo, símbolo de inclusión para personas con discapacidad

Por: Cristian Saavedra, Director creativo de Expo Inclusión

¿Quiénes somos frente a una pantalla? Esta nueva (bueno, no tan nueva) forma de comunicarnos puso a la tecnología aún más al frente de nuestra vida cotidiana. Cuando ya no podíamos estar más conectados, la crisis global generada por el Covid-19 nos obligó a perfeccionar nuestra presencia digital, transformándonos en avatares humanos que, por lo visto, han podido imponer un modelo de trabajo con varias primicias y aciertos.

Las personas en situación de discapacidad, como actores relevantes de la fuerza laboral en este nuevo escenario, es una de las novedades más singulares. Existiendo adaptaciones de software, silla, mouse o micrófono, todos somos iguales: hay un empate.

El plano medio de la webcam invisibiliza los prejuicios, y el approach directo y sin rodeos que usualmente tienen las reuniones digitales, minimiza el cotilleo curioso que por lo general se da cuando hay una persona en situación de discapacidad (PeSd) en la mesa, y que pocas veces aporta en algo, ya que no es el momento ni el lugar para hablar seriamente del tema.

El teletrabajo simboliza libertad. La posibilidad de enfocarse, y que se enfoquen, en los talentos y habilidades de un profesional independiente de su condición. Con todo el planeta encerrado, se ha validado un sistema que para muchos ha sido la oportunidad de mostrarse, salir de la aprehensibilidad, y trabajar con adaptaciones individualizadas. Ojo, la responsabilidad de las empresas, organizaciones y estructura civil de ser accesibles e inclusivos en el “mundo real” sigue siendo imperativa, ya que la persona que demostró su valor en este contexto debería ser capaz de seguir haciéndolo siempre que no la limiten con pobres políticas públicas o una cultura organizacional indiferente.

Esta oportunidad debería ser aprovechada, adoptada y capitalizada también por personas en situación de discapacidad que quieran desarrollar sus ideas. Desde emprendedores a comunicado re s, la plataforma digital a la que culturalmente nos estamos habituando, da la posibilidad de exponer un punto de vista diferente, algo que se agradece mucho ante la sobredosis de información a la que estamos expuestos. Para bien o mal, la discapacidad nos obliga a encarar la diversidad, y si eso lo llevamos al plano de la creación, es una tremenda ventana para la novedad.

La tecnología ha acelerado mucho la aceptación, y auto aceptación, de personas que históricamente eran desplazadas a lugares secundarios de nuestra sociedad. Si como comunidad global que somos podemos ir integrando a nuestras vidas elementos como el teletrabajo, que esto no sea porque hay un virus o una ley que nos obliga. Miremos la inclusión como la gran oportunidad que todos tenemos de hacer de la vida una experiencia abierta para todos por igual.

Fuente: La Tribuna