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13-Agosto-2019

Convivir, no incluir.

Convivir, no incluir.

Tengo problemas personales con ciertas palabras. Hace años que me salen ronchas cuando escucho a alguien decir que “tolera” algo diferente, como si eso fuese un paso hacia un mundo mejor. Tolerar es soportar, y pensar que lo diferente requiere de tu opinión para ser una realidad, una idea absurda. Muchas veces, desde que hablo pidiendo inclusión de los niños con necesidades educativas especiales en los colegios,me encuentro con padres que dicen “me encanta que los incluyan, pero no en el curso de mi hijo, para que no pierdan dedicación los profesores”. Y así caminan muchos: discriminando de forma encubierta: tolerando. El primer paso para poder avanzar hacia una sociedad realmente inclusiva, y no una que se queda en las buenas intenciones, es tener una educación donde todos cabemos y aceptamos nuestras diferencias. Suena a hippie y a utópico, pero con una correcta planificación, con capacitación para educadores, con un equipo de apoyo que refuerce a quienes lo necesitan, podríamos lograr un aula inclusiva. Así, esos ciudadanos criados en un ambiente diverso, entenderían desde siempre que ser diferentes es normal. Bajaría el bullying entre compañeros y podríamos bajar las preocupantes cifras de suicidio juvenil, que hoy nos tienen en el segundo lugar del mundo, con una alerta que muchos evitan mirar. La educación en un aula donde hay niños con discapacidad de cualquier tipo -física, cognitiva- crea salas que son verdaderos reflejos de la sociedad. Así, pasado un tiempo, podríamos lograr hablar de convivencia, y no de inclusión. ¿Cómo nos ayudas tú a qué eso se convierta en realidad?

Fuente: Expo Inclusión

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